


Fuente de la Corcha, que está situada en un amplio y extenso valle con pequeñas colinas al noroeste del municipio, está formada por una calle central sobre la que se abren cuatro o seis transversales. Parece ser que comenzó a configurarse como núcleo urbano en el siglo XIX, cuando hacia 1.880 se construyen las primeras casas de la aldea.

Además de estos núcleos de población, en el municipio existen otros con un carácter de residencias secundarias; el más importante de todos ellos es Clarines, situado a corta distancia de Beas, en la carretera que conduce hacia Candón y Niebla. Clarines comenzó a surgir como población estable a comienzos de los años 50, al amparo del Santuario de Ntra. Sra. de los Clarines, patrona del lugar, acelerándose su urbanización a partir de los años 70. En la actualidad está conformado por un gran llano central situado alrededor del santuario, del que parten una serie de calles de trazado más o menos recto.
Además existen otros núcleos de poblamiento menos densos utilizados también como residencias secundarias durante los períodos vacacionales: Puente, La Estación, La Bomba, El Pilar, La Cañada de la Zarza, Los Llanos, etc.

Navahermosa, asentada en un frondoso valle rodeado de ricas huertas de frutales, conformada por dos calles conocidas como Barrio Alto y Bajo. Está situada al noroeste del término municipal en las cercanías del Barranco de Pedro López. Al igual que en Candón ya existían casas en esta aldea en el siglo XVIII. Su nombre, como todos podemos comprobar hace alusión a la hermosura del valle en el que se asienta.